El arte de viajar a través de la cocina en Club Med

Club Med convierte cada platillo en una experiencia sensorial que conecta a los viajeros con la cultura local. Entrevista con Sandra Hernández, directora de Club Med para México y Centroamérica.

Sandra Hernández, directora de Club Med para México y Centroamérica, cuenta con más de 35 años de experiencia en ventas y marketing. Cuando se trata de turismo, es una verdadera estratega en la región. Bajo su liderazgo, esta marca ha logrado un crecimiento sostenido en ingresos y presencia de mercado, incluso en contextos desafiantes como la pandemia. 

En esta entrevista, nos comparte su visión sobre el papel central que juega la gastronomía en la experiencia de viaje y cómo Club Med responde a las nuevas tendencias del turismo gastronómico, apostando por la sostenibilidad, el bienestar y la conexión cultural auténtica.

¿Cómo definiría el papel que juega la gastronomía en la experiencia de viaje que ofrece Club Med en la región?

La gastronomía es uno de los pilares fundamentales en la experiencia Club Med. Más que una propuesta culinaria, representa un puente hacia la cultura, el bienestar y la conexión emocional con cada destino. En nuestros resorts de México y Caribe la comida no acompaña el viaje, lo inspira.

En su experiencia, ¿por qué cree que el turismo gastronómico ha cobrado tanta relevancia en los últimos años?

Hoy en día, 50% de los viajeros globales están reservando primero en restaurantes antes de comprar el pasaje; esto se debe a que se ha vuelto el centro de la experiencia. La gastronomía en Club Med habla de identidad. Vivimos una nueva era de viajeros conscientes que buscan más que descanso. Quieren conocer, explorar y conectar desde la autenticidad. La gastronomía responde a esa necesidad de manera directa y sensorial. Hoy, el plato dice tanto como el paisaje.

¿De qué manera Club Med incorpora la identidad culinaria local en sus resorts de México y Caribe?

Cada menú está cuidadosamente diseñado para reflejar la esencia de la cultura local. Trabajamos con ingredientes de la región, recetas tradicionales e influencias locales que enriquecen la experiencia del viajero y celebran la diversidad gastronómica del país anfitrión. 

Los menús se actualizan regularmente y están diseñados por chefs internacionales, que suelen añadir un toque de “French flair” con una fuerte presencia de sabores locales derivados de la región, privilegiando productos frescos y sostenibles.

¿Qué importancia tiene para la marca trabajar con ingredientes, recetas o chefs locales?

Es fundamental. Trabajar con talento local y productos de la zona no solo garantiza frescura y sostenibilidad, sino que también enriquece la experiencia con historias y sabores que no se pueden replicar en otro lugar, y que se convierte en este sabor glocal, que es parte de una alimentación consciente y saludable y que forma parte del programa Wellness Fusion que ofrece Club Med para los viajeros. 

¿Cómo contribuye la gastronomía a que los viajeros comprendan mejor la cultura del lugar que visitan?

La comida es memoria, identidad y lenguaje. Al probar un platillo típico, el viajero no solo descubre sabores, sino costumbres, historia y formas de vida. En ese sentido, la gastronomía se convierte en una puerta de entrada a la cultura. 

Hoy en día muchos viajeros buscan experiencias que combinen placer y salud. ¿Cómo responde Club Med a esta tendencia desde su oferta gastronómica?

A través de nuestro programa Wellness Fusion, integramos opciones que equilibran el placer culinario con el bienestar integral. Ofrecemos menús balanceados, alimentos frescos, opciones plant-based y estaciones detox, para que cada huésped pueda elegir según su estilo de vida.

¿Qué papel juegan las opciones veganas, vegetarianas o de alimentación consciente en sus menús?

Un papel protagónico. Nuestro enfoque inclusivo nos impulsa a ofrecer alternativas que respeten distintas filosofías alimentarias y necesidades personales. Esto permite que todos nuestros huéspedes puedan disfrutar de una experiencia gastronómica sin compromisos.

¿Cómo puede una experiencia gastronómica bien diseñada generar vínculos emocionales duraderos entre el viajero y el destino?

Porque el sabor tiene memoria. Una experiencia culinaria bien pensada despierta emociones, crea recuerdos y genera sentido de pertenencia. Muchos viajeros asocian un destino con un sabor, un aroma o un momento en la mesa.

¿Hay algún platillo o experiencia culinaria en sus resorts que haya generado un impacto emocional especial en los huéspedes?

Nosotros creamos atmósferas multisensoriales que tienen como centro la gastronomía local: cenas en la playa bajo las estrellas con pescados locales, talleres de cocina regional o degustaciones de platillos que ofrece un chef anfitrión que cuenta su origen, de esta forma el viajero no solo prueba un sabor nuevo; se conecta con las personas, las tradiciones y la geografía del lugar.

¿Qué tendencias observa en el turismo gastronómico para los próximos años?

En los próximos cinco años, el turismo gastronómico estará impulsado por una combinación de sostenibilidad, tecnología, autenticidad y bienestar. El enfoque estará en la sostenibilidad: el uso de ingredientes de origen responsable, la cocina de cercanía, los menús personalizados y la inclusión de experiencias inmersivas como clases de cocina o visitas a productores locales.

AQUÍ TE COMPARTO ALGUNAS DE LAS TENDENCIAS CLAVE EN LATINOAMÉRICA:

Autenticidad local con la narrativa. Los viajeros buscan experiencias que conecten con la cultura real del destino: recetas tradicionales, ingredientes endémicos y saberes ancestrales. La comida se convierte en una puerta de entrada al alma del lugar.

Gastronomía sostenible y consciente. Hay una creciente demanda por alimentos de origen local, de temporada, orgánicos y con bajo impacto ambiental.

Wellness food & nutrición personalizada. Las experiencias gourmet se están aliando con el bienestar. Se espera un crecimiento de propuestas “healthy”, menús adaptados a estilos de vida (plant-based, sin gluten, ayuno intermitente, etc.) y maridajes que integran superfoods o ingredientes funcionales.

Experiencias participativas. Ya no basta con comer bien: el viajero quiere participar activamente. Talleres de cocina, visitas a mercados locales, clases de mixología o cenas interactivas ganarán terreno.

Tecnología y personalización. A través de la IA y otras apps, se ofrecen a los viajeros menús adaptados a los diferentes perfiles y necesidades, con sugerencias basadas en preferencias previas o incluso traducciones de platos en tiempo real.

¿Cómo imagina el futuro de la gastronomía dentro de la industria del turismo experiencial?

Como un elemento central. La gastronomía ya no es solo parte del viaje: es el motivo del viaje. En el futuro veremos propuestas más integradas, interactivas y con un fuerte componente cultural, saludable y emocional.

La tendencia es que haya propuestas más inmersivas, que combinen lo sensorial con lo narrativo: menús que cuenten historias, cenas que integren música local, ingredientes originarios y prácticas sostenibles. Además, los viajeros querrán participar: cosechar, cocinar, descubrir.

La tecnología tendrá un papel clave para personalizar experiencias, pero sin desplazar lo humano. Y las marcas que logren conectar estos elementos con coherencia – como Club Med, que ya trabaja con producto local y chefs creativos – podrán ofrecer una experiencia transformadora y profundamente memorable.

¿Qué consejo le daría a quienes quieren viajar no solo para descansar, sino para conectar verdaderamente con el alma de un lugar a través de su cocina?

Viajen con hambre de historias, no solo de sabores. Atrévanse a ir más allá del menú y pregunten: ¿de dónde viene este ingrediente?, ¿quién lo preparó?, ¿qué representa este plato para la comunidad local? La cocina es un lenguaje cultural, y cuando escuchamos lo que nos dice, descubrimos la identidad más profunda del lugar.

En Club Med esto es posible, ya que hay experiencias culinarias pensadas para involucrar al viajero con los productos y alimentos locales, incluyendo los rituales de cada región, porque cuando uno conecta con la cocina, conecta con la gente, con la tierra y con uno mismo.