La actriz y empresaria panameña repasa los desafíos de emigrar sola a Estados Unidos, abrirse paso en una industria altamente competitiva y convivir con la sensación constante de no pertenecer del todo a ningún lugar.
Con más de dos décadas de carrera en cine y televisión, Patricia de León reflexiona sobre los obstáculos que ha enfrentado como actriz latina en Hollywood y de su rol más importante: el de ser mamá.
¿Qué retos enfrentaste al iniciar tu carrera en Estados Unidos?
Todos los que te puedes imaginar. No tener un número de seguro social en ese entonces, no podías comprar carro, no podías portar licencia de conducir, ni abrir una cuenta de banco, o sea no existes, y obvio, dejar a mi mamá, mis amigos, mi tierra, lo que conocía y acostumbraba, mi esencia, mi idioma, mi comida.
Yo aquí llegué por casualidad, con una mano adelante y una mano atrás, y mucha inocencia, pero eso sí, determinada de que si me iba a quedar aquí era para triunfar, a lo que había venido.
Extraño mucho, siempre he extrañado, es como que siempre me ha faltado algo. Es triste a veces, es como que no pertenezco aquí, pero cuando regreso a casa, todo también es tan distinto, me toma unos dos días para acoplarme y realizar que estoy en mi verdadera casa. Gracias a Dios tengo familia y cuando digo familia no solo es con la que nací. Y cuando otra vez me toca despedirme, me rompe otra vez porque siento “y si no están cuando regrese”. Llegas a sentir que no perteneces a ninguna parte, es raro.
¿Cómo ha sido abrirse camino en esta industria?
Extremadamente competitivo, que si tengo acento, que si no soy étnica suficiente, que si muy alta, que si muy joven o muy mayor, que si muy bonita. Creo que, el no tener el dominio del idioma al 100 por ciento hace 26 años fue una desventaja, ya hoy día es diferente, pero aún así siempre aconsejo a las nuevas generaciones que quieren venir, estudia inglés, prepárate, esto es como cualquier otra carrera importante que quieras estudiar con la diferencia de que, aún cuando seas muy bueno, si no eres lo que buscan físicamente o en esencia, no vas.
Las cosas en la industria del cine y la TV no están muy bien en estos momentos. Hay mucho descontento de los actores con nuestra unión, por falta de la poca protección que ha habido en cuento a las plataformas tipo Netflix, etc. y pues ahora la IA, subestimaron mucho y en los contratos no fueron considerados y también siento que la política está afectando mucho nuestra industria, la inestabilidad económica, no se produce tanto como antes, en fin…
¿Qué consejo darías a jóvenes actrices latinas que sueñan con construir una carrera internacional?
Uno, que sí, si es posible, dos, que para que suceda tienes que prepararte, ponerle el 150%, tener paciencia, ser perseverante, enfoque.
¿Qué cambios positivos has visto en la representación latina en cine y televisión en los últimos años?
Uy full. Ya no solo hacemos personajes de niñera, la muchacha de servicio, prostitutas, hoy día nos consideran para todo, aun así, no hay suficientes personajes para nosotros, siendo el latino uno de los porcentajes más altos de población en Estados Unidos y uno de los consumidores más importantes que hay en este país.
¿Qué historias te gustaría contar en la pantalla que aún no has tenido oportunidad de interpretar?
Creo que hay muchas historias nuestras que contar. Creo que Panamá tiene todavía que contar una buena historia y tiene con qué.
¿Qué enseñanzas de la maternidad han influido en tu manera de ver la vida y el trabajo?
Uy te cambia full, es increíble…lo increíble es que tu creación sale de tu vientre y ya no soy Patricia de León, la mujer independiente que podía tomar decisiones, de montarme en un avión el mismo día para irme a trabajar por meses sin ni siquiera pensarlo, mi hijo se ha convertido en mis tres primeras prioridades. Te vuelves mucho más protector, cuidadoso de todo. No les miento, yo pasé por una depresión post parto muy muy muy oscura casi por dos años, me aterraba salir de casa con el niño, me aterraba manejar con él, me sentía que el haberme convertido en mamá me había quitado una identidad como mujer. Yo siempre fui independiente, desde niña, yo todavía era una niña y ya me había montado en un avión para irme a vivir como modelo a México por dos años, entonces sentí que ya había perdido eso, fue un shock muy fuerte. Obvio, también había pasado por un proceso hormonal fuerte y un embarazo sumamente difícil, pero finalmente tenía en mis manos el proyecto más deseado de mi vida, el más pensado, el más importante, y sí, me convertí en mamá a finales de mis 40, y soy una mujer muy bendecida porque lo tengo todo.
¿Cómo transmites a tu hijo el amor por la naturaleza y el respeto hacia los animales?
Para mí lo más importante es enseñarle a mi hijo valores como la empatía, tanto por otros seres humanos como por los animales, y estoy trabajando con él el español.
Creo que tú puedes ir a las mejores escuelas, ser de mente brillante, pero sin valores bien plantados y moral bien sembrada, pues tropezará.
Tenemos dos integrantes más en la familia, Gunner y Rosie. Desde que nació se les presentaron como parte de la familia, siempre me aseguro de decirle, “Hijo los pájaros, los gatos y los perros, a ellos también les da ouchi cuando les duele algo”.
Que vea a su abuela constantemente, casi a diario, aunque sea por videollamada.
¿Qué valores consideras esenciales para formar a la próxima generación?
Respeto, empatía, amor, humildad.
¿Qué ventajas siente que te ha dado la experiencia al momento de criar?
Me terminó de formar como mujer, siento que también algo cambió en mí como actriz, mi trabajo es más grounded & raw como le dicen aquí, y es muy muy obvio cuando estoy en un set y hasta cuando me veo en pantalla.
¿De qué manera la maternidad ha transformado sus prioridades personales y profesionales?
Full, mi hijo viene primero a toda decisión de trabajo, ya hoy día casi nada se filma en Los Ángeles, mis dos últimos trabajos han sido uno en Nuevo México, en donde estuve viajando constantemente y Lioness, que se graba en Dallas, pues también no fue fácil pero ya aprendí a ingeniármelas. En una ocasión me llevé a alguien conmigo y él estuvo en el tráiler en su cunita, estuvo en el set, haciendo amigos con todos y para mí es importante que mi hijo entienda la importancia del amor al trabajo, a mí me encanta trabajar y quiero que mi hijo aprenda eso de mí.
¿Cómo va tu marca PDL?
Creo que es lo más difícil que he hecho hasta ahora. Muchos altos y bajos. Solo empezando y cae COVID, ha sido mucho de tocar puertas y muchos ‘no’, apoyo por parte de muchos y mucho tropiezo por otra parte.
Para mí era sumamente importante crear una marca pensada en la mujer de mi país, que es de los pocos países que representa las más extensas diversidades que existe. Un producto con fórmulas buenas, sanas, que respetara tanto la salud nuestra como la vida de nuestros animales y la salud de nuestro planeta.
A hoy día me fue extremadamente difícil conseguir un distribuidor serio que creyera en una mujer panameña que quería hacer las cosas bien. Es un mercado acaparado por hombres de cierta edad distribuyendo grandes marcas en una región en donde todavía sólo se le da importancia y respeto a las marcas millonarias que ya conocemos.
Mi propuesta como marca es una propuesta transparente, sabes quién está detrás de la marca, quién hace los productos, dónde se fabrican, fórmulas competitivas, limpias, sin crueldad animal, libre de tóxicos, veganas, etc., una propuesta nicho que es lo que hoy día prevalece aquí en Estados Unidos.
Esperemos que eso cambie y se le dé más oportunidad y apoyo a la mujer panameña en nuestro país, cuando se trata de este campo.
¿Qué experiencias personales la llevaron a convertirse en activista por los derechos de los animales?
Desde pequeña sufría de problemas estomacales sin saber que el consumo de carne me hacía daño y es ahí cuando descubro a la organización PETA. Gracias a esa organización aprendí lo importante que era el respeto a la vida de un animal, que ellos sufren como nosotros pero que no tienen voz, que los tenemos para amarlos, protegerlos y cuidarlos, no para maltratarlos, comerlos y hasta matarlos.
¿Qué cambios cree que aún son urgentes en América Latina para garantizar un trato digno hacia los animales?
Leyes más severas que castiguen el maltrato a un animal, creo que es muy importante enseñarles a nuestros hijos la importancia del amor hacia a ellos. Un niño que conoce el respeto y el amor hacia cualquier ser viviente crece conociendo la empatía y eso es algo que se ha perdido mucho.
¿Qué sueños o proyectos tiene pendientes que le gustaría cumplir en los próximos años?
Crecer, como ser humano, como madre, en mi carrera y poder sacar adelante PDL que es un proyecto al que le he invertido absolutamente todo.








