Por Lucía Domínguez Fotografías Federico Galbraith

Inteligente, transgresor, buen orador y joven, jovensísimo. Juan Diego Vásquez se anotó dos récords en las pasadas elecciones generales en Panamá: se convirtió en el diputado más joven (22 años a la fecha) y en el más votado de todos los circuitos. Y no olvidemos que fue candidato de libre postulación, es decir, sin colores partidistas.
Vásquez se ha caracterizado por una permanente actitud beligerante ante las injusticias, desigualdades, actos corruptos (incluso los de sus propios colegas diputados) y por exigir hasta el cansancio la transparencia en todos las acciones gubernamentales.
Al inicio del periodo legislativo el pasado 1 de julio, Juan Diego Vásquez fue elegido por la bancada independiente como candidato para presidir este órgano del Estado. No salió elegido. La maquinaria partidista aún lo aplasta todo. Pero fue firme con un mensaje que mandó a imprimir en una pancarta visible desde su curul: “En Panamá, si no nos mata el Covid, nos mata la corrupción”. Así es él: firme en su propósito de hacer una buena política.

¿Cómo surge tu interés en el acontecer político nacional?
Nace cuando en la escuela secundaria tuve la oportunidad de convertime en Diputado Juvenil. Es importante destacar que en mi familia no existía trayectoria política hasta la fecha. Mis padres siempre han sido ciudadanos ejemplares que acudían a votar, pero nunca por una afinidad partidista o familiar específica. Para un joven de 16 años, sin conocimiento alguno en política, la Asamblea Juvenil marcó un antes y un después. Tuvimos el desafío como Asamblea Juvenil de que la Asamblea Nacional de la época debatía la venta de los terrenos de la Zona Libre de Colón y el ambiente nacional era tenso. Entendí, desde ese momento, la importancia de Diputados objetivos, que piensen en el interés colectivo y que no se dejen llevar por intereses particulares o partidistas. Recuerdo muy bien los pésimos ejemplos que para mí fueron los Diputados de ese momento, comprendí que se tenía que hacer algo y recordé la frase de Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.

No puedo dejar de mencionar la enorme desigualdad que afecta a este país. La realidad, que, gracias a mi voluntariado en varias ONGs, logré comprender desde muy temprano, me impactó y aún me impacta.


Me parece escandaloso que seamos un país en donde cientos de personas mueren de hambre y tengamos “educación” en escuelas rancho, mientras que a la vez el hombre más acaudalado de Centroamérica es un panameño. El sistema político y el modelo económico no funciona, y esos sistemas solo se cambian desde adentro. No tengo interés en política, tengo intenciones de ver mejores días para mi país, y hoy siento que puedo aportar desde la Asamblea Nacional.
 
¿Cómo fue, para el candidato más joven a diputado de las pasadas elecciones, el proceso electoral?
En Panamá, tristemente, muchos panameños todavía, pese al mal manejo de las últimas administraciones, piensan que los partidos políticos actuales son los únicos que entienden de políticas públicas. Adicional a esto, no es usual que personas tan jóvenes ocupen espacios tan importantes de representación popular.

En San Miguelito algunos no pensaban que un joven de 22 años, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas y estudiante de Criminología, estuviese listo para ser Diputado. Hubo muchos desafíos. Vencer el fuerte partidismo que existía en San Miguelito, demostrar con mi corto recorrido que, pese a mi edad, podía representar al circuito más grande del país desde la Asamblea Nacional, todo mientras buscaba las firmas de respaldo necesarias para alcanzar llegar a la papeleta, fue toda una experiencia.

Algunos decían que un independiente en San Miguelito era imposible, otros comentaban que un joven “sin recorrido o padrinos” no llevaba posibilidades contra los actuales diputados, y otros me decían que les gustaba mi caminar y mis propuestas pero que debía prepararme para perder en el 2019 y volver a intentarlo en el 2024. Hay que estar preparado para mensajes desmotivadores y lleno de determinación si se quiera aspirar a cargos públicos como joven, pero estoy convencido de que es necesario.
Llevas poco más de un año ejerciendo el cargo de diputado de la República, luego de este tiempo, qué cambios o reafirmación de conceptos has tenido sobre la manera en que funciona la Asamblea Legislativa?
Antes de ser diputado tuve una iniciativa legislativa sobre temas anticorrupción. Conocí de cerca el proceso legislativo y la forma de pensar y actuar de muchos diputados. Esta experiencia marcó un hito en mi preparación para el cargo que hoy ocupo. La verdad, no hay sorpresas. Existen, tristemente, varios colegas que, indirectamente, presentan leyes en las que tienen conflictos de intereses o buscando un beneficio económico para ellos o su círculo empresarial. Otros colegas esperan líneas del partido y votan sin conocer en detalle los contenidos y efectos de un determinado proyecto de ley. Reafirmo que la Asamblea Nacional tiene que transformarse para poder llenar las expectativas ciudadanas. Dudo de que a las personas que hoy son diputados o diputadas se les pueda hacer cambiar, pero estoy convencido de que podemos luchar para, poco a poco, ir sacando a aquellos que no aportan a la Asamblea Nacional.
 
¿Cuáles han sido tus mayores desafíos durante este año como diputado de la República?
Poder ajustarme a la realidad parlamentaria sin tracionar las razones por las que quise, en primera instancia, ser diputado. Mi trabajo es conversar con todos mis colegas, sin que las malas prácticas de algunos sean copiadas por mi. El reto de entrar a la Asamblea Nacional y marcar la diferencia desde el día uno es parte de mis desafíos.

Rechazar beneficios amparados en leyes, proponer eliminar estos y otros beneficios, asegurar que los diputados rindamos cuentas, son algunos de los retos más importantes. Por mucho tiempo en la Asamblea Nacional se ponían de acuerdo las fuerzas políticas sobre qué temas hablar y de qué temas no hablar. Sin importar mis diferencias, mantener posturas institucionales también ha sido un desafío en ocasiones, toda vez que no debemos perder de vista algo, los criticados podemos ser los diputados o diputadas, pero la institución, la Asamblea Nacional, debe ser protegida como ente democráctico necesario para un Estado de derecho.


 
¿Cuáles proyectos de ley ha presentado durante su gestión? 
Las iniciativas de Ley que he presentado durante mi periodo como Diputado han sido las siguientes:
1.Que reforma el Reglamento Interno de la Asamblea Nacional
2.Que establece la imprescriptibilidad en delitos contra la
administración pública.
3.Que reforma la Ley orgánica de educación.
4. Que establece el manejo, tratamiento y reutilización del agua en
estaciones de lavado de vehículos.
5.Que modifica la Ley 70 de 12 de octubre de 2012 sobre la protección
de animales domésticos.
6.Que reforma la Ley de 6 de Transparencia.
7.Que elimina las licencias con sueldo de alcaldes y representantes.
8.Que reforma el Código Laboral para establecer días puentes y
promover el turismo interno.
9. Que prorroga la moratoria en servicios públicos.
 
Así mismo he apoyado una serie de importantes proyectos como el de sociedades de emprendimiento, reducción del uso de plásticos de un solo uso, no prescripción en delitos de violencia sexual contra menores y otros.
 
De los proyectos de ley propuestos para reactivar la economía del país tras la crisis por la pandemia, cuál consideras que es fundamental y por qué?
Me parece fundamental darle prioridad e importancia a los emprendedores y a los pequeños y medianos empresarios. En este país la mayoría de las empresas son MYPIMES, sin embargo, en ocasiones vemos que los incentivos estatales van dirigidos a las grandes empresas y/o empresas multinacionales. Debemos fortalecer al sector agropecuario y a cada uno de los productores. Debemos mejorar el turismo interno y buscar la manera de hacerlo más viable que los viajes al exterior. No se justifica que un vuelo a Colombia o Costa Rica sea más económico que un vuelo a Bocas del Toro o al interior del país. Entendiendo la grave afectación que tendrá la recaudación fiscal, debemos minimizar el gasto público en los sectores que podamos, contemplar partidos políticos, viáticos y gastos de representación y hasta salarios en el sector público.

En estos momentos; ¿Qué no te deja dormir en la noches?
El Covid-19 y sus efectos en la realidad panameña es la respuesta que esperan que de, pero, el Covid-19 no tendría los efectos que hoy vemos si la desigualdad no fuera tan grave. No me deja dormir el que no haya hospitales, dinero para insumos, educación de calidad, una economía más desarrollada, y más seguridad ciudadana a causa de la corrupción institucionalizada en nuestro país. El Covid está en Panamá y en todo el mundo lamentablemente, pero fue este pequeño país el que tuvo la tasa más alta de contagios y muerte per capita, desde mi perspectiva, y en un sentido muy general, a causa de la corrupción pasada y presente. No me deja dormir que personas en San Miguelito y Panamá no tengan respuestas a sus necesidades básicas a causa de una “cuarentena” inconstitucional y sin sentido que no ha demostrado tener efectos reales en mitigar la propagación. No me deja dormir que algunos en el Órgano Ejecutivo piensan que el resto de los problemas desaparacieron cuando apareció el Covid-19, y que en consecuencia la situación precaria en la que se tiene a las personas con discapacidad, los abusos domésticos, el olvido a los adultos mayores y otras situaciones sociales no estén siendo prevenidas ni atacadas con políticas públicas reales por un gobierno que prometió ser diferente. Finalmente, y tal vez como conclusión de todo, no me deja dormir la hipocresía, la ineptitud y la indiferencia.
 
¿Cuáles son los principales retos de la clase política en Panamá?
Demostrar que no todos somos corruptos y una de las maneras es señalando sin espacio a vacilaciones a aquellos que lo son. Delimitar una fuerte línea entre las malas prácticas del pasado y las buenas prácticas que debemos ejemplificar con actos, no con palabaras, las nuevas generaciones. Demostrar que no por venir de un partido político se es automáticamente malo, y así mismo, que no por ser independiente se es automáticamente bueno. Los retos de la clase política involucran prepararse para atacar, basados en fuertes principios democráticos, los problemas que aquejan a toda la población hoy por hoy. En resumen, ser diferente, productivo, íntegro e innovador son algunos de los principales retos de la clase política en Panamá.

¿Cómo puede la sociedad evitar que políticos sin ética salgan elegidos?
La democracia en Panamá tiene algunos errores que por años han sido señalados. No obstante, no podemos negar que en muchos casos los políticos que tanto criticamos cuentan con el apoyo popular que requieren para ser electos. La carga y responsabilidad para limpiar la política está en la ciudadanía que debe, en primer lugar, saber escoger a sus funcionarios de elección popular, y además, tener el firme compromiso de que, cuando no encuentra buenas opciones electorales, atreverse a convertirse en una opción potable. La participación ciudadana es fundamental para la evolución de nuestra democracia y por ende de nuestro Estado. Debemos ser exigentes con los candidatos, sin pretender que deben ser perfectos o que deben en todos los casos opinar igual que nosotros.
 
Hace algunos años sentíamos que los jóvenes eran muy apáticos a la política. Últimamente los vemos más involucrados en el devenir nacional, cómo crees que esto se ha logrado?
Los jóvenes nos hemos dado cuenta poco a poco de que es solamente mediante nuestra participación activa que vamos a lograr desarollarnos en un Panamá mejor. Los jóvenes somos los nuevos padres de familia y entendemos con claridad qué clase de país queremos para nuestros hijos. Así mismo los jóvenes han descubierto en algunos nuevos políticos modelos diferentes que permiten probar que la política no tiene por qué ser mala, sucia o siempre conectada a la corrupción. Lo anterior los motiva a seguir y mejorar a esos modelos. No puede haber democracia sin todos y la juventud representa alrededor del 25% de la población panameña. ¿Qué democracia podemos tener sin ellos? Los clubes de debate, la aparición de más y mejores jóvenes en el quehacer político y las redes sociales alineadas con la era de la información han permitido que los jóvenes se remuevan las vendas que tal vez por mucho tiempo tuvieron las pasadas generaciones.
 
Los panameños necesitamos tener esperanzas, sobre todo en quienes llevan las riendas del país. ¿Cuáles son las características que crees no deben faltar en jóvenes que buscan participar en la política?
Sin duda sé que, a partir de estas elecciones, más personas jóvenes se verán involucradas en política y si hay algo que nos caracteriza es tener ímpetu y energía. Considero que es imprescindible que, además de estas cualidades, nuestros futuros líderes, y más quienes sean jóvenes deben ser comprometidos, productivos, rebeldes pero con causas definidas, deben estar preparados porque me gusta pensar que dejo un Panamá con mejores y más altas expectativas de sus gobernantes, deben ser fuertes porque sin duda nuestro país está acostumbrado a autoridades con mayor edad pero sobre todo deben ser soñadores y no permitir que ni el sistema ni nadie les arrebaten sus ideales. Las metas se cumplen y sí es posible hacer buena política. Apuesto a mi generación hoy y siempre.


 
¿Qué mensaje les envías a esos jóvenes?
Amigo y amiga que me lees, sé que son momentos de incertidumbre para todos, pero lo son aún más para personas que como yo y como tú estamos iniciando nuestra vida profesional.

Las redes y la globalización han hecho ver el mundo más pequeño y sé que no es fácil decidir qué queremos hacer por el resto de nuestras vidas, con tantas opciones, con tanto aparente éxito que vemos diariamente, pero en esta ocasión aprovecho para inspirarte a seguir buscando, a seguir haciendo lo que sabes que te gusta. Este nuevo mundo requiere de personas que amen lo que hacen y eso quiero para la juventud, opciones, oportunidades para poder hacer lo que deseen, así sea arte, deporte, programación, leyes o medicina, les reto a soñar en grande y alto, la vida no es fácil, pero sin duda podemos personalizarla, aprovechemos el tiempo que tenemos para aprender lo que podamos, somos la generación con mayor acceso a la información de la historia de la humanidad, utilicemos eso a nuestro favor y sé que puede ser abrumador, pero hay que darle tiempo al tiempo.

Panamá nos necesita, en cualquier área, dedíquense a encontrarse y descubrir su pasión, todos, absolutamente todos, vinimos a este mundo con una misión, yo sé que nuestra generación está y seguirá cambiando el mundo.
 
¿Que retos ves frente al futuro de Panamá?
Panamá es pequeña en territorio, pero grande por su gente.
A nivel regional estamos excelentemente ubicados económicamente, sin embargo, hay una especial característica que es deber de todos cambiar. Y es que, a pesar de ser literalmente ricos, somos un país lleno de gente pobre. Somos el sexto país más desigual del mundo y ahí ubico nuestro principal reto, en distribuir nuestras riquezas, que no son pocas, entre las personas que de verdad las necesitan, equitativamente. Con el nivel monetario que tiene nuestro país es una vergüenza que existan escuelas rancho o multigrado todavía, o que no haya acceso a un sistema de salud digno para todos o peor aún, que sigan muriendo niños y niñas por desnutrición.
La corrupción ha hecho que estas secuelas persistan y desde la Asamblea he estado luchando contra ese monstruo que provoca daños inmensurables para toda la sociedad.

También es necesario que haya una consolidación de nuestros gobiernos locales, que tengan mayores recursos y que las decisiones dejen de tomarse de arriba hacia abajo y empiecen desde la gente directamente, desde las comunidades.

Mi misión es conseguir un Panamá libre de corrupción donde la niñez tenga todas las oportunidades de educarse, la juventud de prepararse, los adultos de laborar o emprender y quienes sean de la tercera edad, gozar de un retiro digno.