En el marco de apertura de la primera boutique CHARRIOL en Panamá, conversamos con Coralie Charriol, hija de Philippe Charriol, fundador de la marca suiza en 1983. Desde los 80, Joyería Pataro, bajo el mando de Aldo Pataro, pionero con más de 30 años en el mundo de la joyería en Panamá, ha apoyado a la marca con pasión y fidelidad.


¿Qué significa Charriol para ti?
¡Mi vida entera! Mi amor, mis lágrimas y mi persona. Crecí en Hong Kong, París, Londres y América construyendo la marca con mi padre. Él creaba con una máquina de fax, teléfonos y muchas conexiones de aviones. Tras estudiar Historia del Arte trabajé directamente en promoción y relaciones públicas de Charriol. El mercado japonés estaba explotando, así que estudié el idioma y estuve allí por 8 años. Entendí el mercado, sus necesidades y regresé con mucha información. Luego, me involucré en el Desarrollo de Producto. Tuve mucho entrenamiento. Ahora soy la Presidenta Ejecutiva de la marca y seguiré siendo codirectora creativa.


¿Qué aprendiste de tu padre?
Tomar iniciativa; él te apuntaba en la dirección correcta, luego te decía ‘ve a solucionarlo’. 2. O nadas o te ahogas; si crees que es buena idea, inténtalo y me dices cómo te va. 3. No esperes a que esté perfecto para empezar, solo empieza. 4. ¡Vive tu pasión! Mi papá murió por su pasión. Y acabo de entenderlo.
¿Cuál es tu pasión?
Surfear. Mi 1.0. era ser estudiante. Mi 2.0 casarme, tener 3 hijos, trabajar en Charriol. Ahora estoy en mi 3.0: tengo 40 años, mi papá acaba de morir y llevaré la compañía al próximo nivel. Amo producir documentales, crear y trabajar en el negocio familiar. Me gusta estar alrededor de gente creativa.
Hablemos del famoso cable trenzado en los productos de Charriol.


Mi padre estaba en un museo, vio una pieza celta con un torque girado y dijo: “¡Eso se vería increíble como un brazalete!”. Se alió con un fabricante alemán que había probado el cable de acero inoxidable, lo refinó y lo hizo elegante. Si hacía los relojes y adaptaba el cable a joyas, bolígrafos o lentes, tendría múltiples productos. Y al tenerlos, no podía vender en una tienda de departamentos, así que fue uno de los precursores en hacer boutiques. El brazalete Celtic—le llamo el 101—ha estado en la colección desde el 86. Es uno de nuestros best-sellers y ha sido actualizado con tecnología para agregarle color. El número 2 es el Forever, mi creación que ya celebra sus 10 años. Y el icónico St-Tropez, es un reloj femenino con una cadena.


¿Por qué trae una cadena?
Muchas mujeres usaban brazaletes en las muñecas con sus relojes y papá pensó buena idea unirlos; dos en uno.


¿Hay alguna manera especial de fabricarlo?
Todo es acero quirúrgico de alto grado, así que un doctor podría operarte con ellos. Y cada hebra tiene 7 hebras y son 7 en total. Es muy complejo y todo es hipoalergénico.


Coralie toma un catálogo de Charriol en la mesa de la boutique…
Este es el carro de papá. Un GT3 que piloteó por 25 años y yo piloteé con él sobre hielo recién salida de la universidad. Siempre me chocaba, pero fue divertido.
Seguramente aprendiste mucho al pasar tanto tiempo con él.


Cuando estaba en octavo grado y tenía 14 años, me dijo: “Déjame enseñarte algo muy, muy importante en la vida: cómo colarte en una fiesta”.

¿Y cuál es la estrategia?
¡Entras caminando como si estuvieras invitada, por supuesto! (risas)


¿Cómo mantener relevante una marca con herencia?
Manteniéndote conectada y rodeándote de gente joven. La industria ha cambiado. Lo que mi padre me enseñó para lanzar un producto no es lo mismo que funciona hoy día. La gente es más solicitada, están en sus teléfonos más tiempo y tienes toda la plataforma digital.


Nos abruma tanta información. Ahora se busca autenticidad con historia.
Y singularidad… Pero constante. Mi hermano dice: “¡Necesitamos más creación de contenido!”. Antes, caminabas por la alfombra roja, te tomabas las fotos y luego ibas a divertirte en la fiesta. Ahora, estas son creadas para que puedas exhibirla, postearla y compartirla digitalmente.


¿Requisitos para liderar una marca importante?
Pregúntame en un par de meses. (risas) Papá lideraba como fundador individual. Ahora, en nuestra generación, las cosas apuntan a hacerlo todo en equipo.


Ahora que estás a cargo, ¿qué cualidades tuyas se permearán en Charriol?
Mi personalidad es muy cercana a la de mi papá: extrovertida. Soy honesta, justa, ecuánime, siempre escucho cada lado de la historia; usualmente no exploto. Nuestros valores principales son cuatro: herencia, pasión, valor/calidad y diseño. Quiero emoción. Tengo mucha energía. Me gustaría hacer alianzas con diferentes marcas, artistas y personas.


¿Qué quisieras que la gente piense cuando ve Charriol?
Que recuerden que lo que llevan puesto es una declaración de ellos mismos. Usualmente, es la persona que sobresale de la multitud, la que no quiere vestir igual al resto.


Llevas puesta una pulsera con tortugas, ¿estás involucrada en algún proyecto filantrópico?
Estoy en la junta directiva de la organización Lonely Whale que lucha contra el plástico. También me asocié con Elephant Family que protege elefantes y sus hábitats, basada en Inglaterra, cuyos embajadores son el Príncipe Charles y su esposa.


¿Planes a futuro?
He vivido en Nueva York por 18 años; ahora, me mudaré con toda mi familia a Ginebra en septiembre. En un par de meses, te contaré cómo va todo.